
Desde que las lluvias de enero comenzaron y el Río Vilcanota aumentó su caudal, el Cusco sufre su más grave crisis económica debido a la ausencia de turistas. Se estima que las pérdidas superan el millón de dólares por día.
Y es que aunque las vías de acceso a la ciudad ya están reestablecidas, todavía no ha podido repararse la vía férrea ni el acceso a Machu Picchu, y eso ha motivado que muchos turistas cancelen su visita a la capital del Imperio Inca.
La ciudad antes bulliciosa de día y de noche, ahora luce casi desierta solo a las 9 de la noche. Muchos restaurantes y hoteles han decidido cerrar sus puertas y aprovechar para dedicarse a tareas de mantenimiento de los locales, mientras que los pocos negocios que siguen abriendo sus puertas lo hacen a pérdida.


A mediados de julio, después de terminar el proyecto en la oficina, me tomé el fin de semana libre y me escapé a Máncora. Me escapé, literalmente, pues en cuanto estuve dos o tres horas en este pequeño y acogedor pueblo, me olvidé por completo de las tensiones previas.

