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Cuando uno habla de Perú, habla de un gran conjunto de culturas, de costumbres, de maneras de entender el mundo y de distintos modos de vida. El Perú es un país pluricultural por definición, y es precisamente esto lo que lo hace tan complejo y tan asombroso, tan mágico, tan enigmático.

José María Arguedas, nuestro gran escritor, lo comprendió décadas atrás y retratando la realidad que entonces vivía Apurímac, nos mostró a los propios peruanos, cuán sorprendente y profunda y emotiva y problemática y esperanzadora (sí, todo junto) puede llegar a ser la sociedad peruana.

Apurímac sigue siendo un lugar tranquilo y hermoso, un lugar en el que uno puede conocer personas que todavía comparten la cosmogonía andina, personas respetuosas y estrechamente ligadas a la naturaleza.

Históricamente, Apurímac fue parte del territorio Chanca, los temibles guerreros que hicieron temblar a los Incas pero que finalmente fueron derrotados por Pachacútec. canon-apurimac

Apurímac no es un lugar para el turismo glamoroso y atestado de gente, dicotecas, y mucha bulla. En Apurímac no encuentras hoteles cinco estrellas pero sí mucha tradición y cultura.

Apurímac es un destino estupendo para el turismo vivencial y para los deportes de aventura. Apurímac es el destino ideal para todos aquellos que necesitan escapar del vértigo y superficialidad de la vida moderna.

Entre algunos de sus principales destinos turísticos podemos señalar el Santuario Nacional de Ampay (que está a solo 10 minutos de la ciudad), los Baños Termanles de Cconoc, el Cañón del Río Apurímac (ideal para los deportes de aventura como el rafting), el Conjunto Arqueológico de Saywite, el Complejo Arqueológico de Sondor, el Santuario de Cocharcas, entre otros.

En Apurímac hay mucho floclore, como las manifestaciones religiosas de la “huaylla”y la “mayura”, las fiestas de carnavales con comparzas y yunsas, el Yawarfiesta, etc.

El mejor momento para visitar Apurímac es entre febrero y marzo, que es cuando celebran los carnavales.

La manera más rápida de acceder a Apurímac es a través de la carretera Cusco-Abancay, que toma un poco más de 4 horas. Un pasaje ida y vuelta de Lima a Cusco cuesta apróximadamente 75 dólares.

En Apurímac la artesanía en madera es muy buena y barata, te aconsejamos conocerla y comprarla.


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