
Cuando uno habla de Perú, habla de un gran conjunto de culturas, de costumbres, de maneras de entender el mundo y de distintos modos de vida. El Perú es un país pluricultural por definición, y es precisamente esto lo que lo hace tan complejo y tan asombroso, tan mágico, tan enigmático.
José María Arguedas, nuestro gran escritor, lo comprendió décadas atrás y retratando la realidad que entonces vivía Apurímac, nos mostró a los propios peruanos, cuán sorprendente y profunda y emotiva y problemática y esperanzadora (sí, todo junto) puede llegar a ser la sociedad peruana.
Apurímac sigue siendo un lugar tranquilo y hermoso, un lugar en el que uno puede conocer personas que todavía comparten la cosmogonía andina, personas respetuosas y estrechamente ligadas a la naturaleza.
























